Una de las consecuencias de la enésima crisis bancaria – ya hemos perdido la cuenta-  ha sido la irrupción en el sector asegurador de entidades bancarias que se han lanzado a la venta, o imposición en muchos casos, de productos de seguro que por desconocimiento o ineptitud, ni se ajustan a los riesgos ni a las necesidades reales de los clientes.

Para el sector bancario el seguro es un negocio complementario que utilizan como moneda de cambio y como condición de créditos y préstamos.

El problema lo podemos tener cuando llegan los siniestros.

Los riesgos del seguro del estanco como moneda de cambio.

Para los profesionales del sector asegurador que llevamos 30 años intermediando seguros de estancos, que hemos vivido y sentido como propios las grandes embestidas de robos con fuerza y violencia durante épocas muy duras, muy difíciles para todos, se nos antoja caprichoso, casi imprudente por no decir indecente, que se ofrezcan y contraten seguros de un riesgo tan complejo y de tan alta vulnerabilidad sin tener en cuenta nada más que cumplir el objetivo comercial del director o el empleado de turno del banco donde tenemos la cuenta.

Todos recordamos la operación de la venta de activos como las preferentes.

Sus propias necesidades van por delante de las nuestras.

Si además tenemos la necesidad de una póliza de crédito o una financiación extra, nos van a “colocar” todo los productos que puedan. No solo seguros, podemos salir con una lavadora, con una cafetera o con una televisión nueva, que por supuesto, no era nuestro objetivo.

Si queremos una lavadora o una cafetera, ya la compraremos nosotros, la que mejor nos venga y nos encaje, no la que el banco decida y tenga  un acuerdo comercial con una marca determinada para colocarla.

O creemos que es lo mismo comprar una lavadora en un centro especializado, con un posventa, con una garantía… que comprarla en un banco? Si tenemos un problema, una avería… ¿Es lo mismo?

Es obvio que no lo es.

Seguros para estancos

Seguros para estancos

El riesgo en la contratación

Un seguro es un contrato mercantil, un contrato formado por cláusulas, descripciones, límites y garantías.

Todo lo que el contrato no describa – cierres, accesos, sistemas de seguridad electrónica, etc.-, tenga cobertura – garantías aseguradas y limite de valores máximos de capital –, no será atendido por la aseguradora.

Si hay un error en la descripción, garantías aseguradas o en los límites, la entidad o bien no se hará cargo, o bien aplicará reglas de proporción – si el error se encuentra en las valoraciones – o bien de equidad – si el error se encuentra en cierres y descripciones que no se ajustan a las reales-.

Extrema las precauciones con los seguros para tus estancos

Por tanto, si hemos de contratar un seguro para nuestro estanco, y nos vemos en la obligación de hacerlo a través de una entidad bancaria, hemos de extremar las precauciones verificando en la póliza en las condiciones particulares del contrato, que la descripción es correcta, así como sus garantías, capitales y límites se adecuan a nuestros valores reales y necesidades.

Hemos visto en estos años que se han formalizado seguros en entidades bancarias que no tienen objeto ni cobertura posible, como por ejemplo la Responsabilidad Civil de Directivos a un estanquero.

Es decir, pagamos una prima por un seguro que no se corresponde a la actividad del estanquero, que no es directivo de ninguna empresa y por tanto, no hay posibilidad de siniestro, solo pagaremos una prima a cambio de ninguna cobertura efectiva.

riesgo en la contratación

riesgo en la contratación

O la exclusión total o parcial del robo de nuestras mercancías, que es nuestro mayor riesgo.

Existen casos flagrantes, como un estanquero que después de un robo en su establecimiento se percató que la póliza suscrita a través de un banco excluía el robo y por tanto, sufrió la pérdida de toda la mercancía robada con la fatídica consecuencia de tener que traspasar el estanco al no poder hacer frente a tal quebranto patrimonial. No es el único.

Uno cree que como tiene el seguro contratado en tal o cual entidad bancaria y ésta es solvente, pues no tendremos problema.

O como soy amiguete del director o directora de la sucursal, pues eso, ya me ayudará. Pues siento comunicaros que no es así.

Que será el contrato de seguro que tengo en vigor y sus descripciones, límites, etc. las que determinen la cobertura de la incidencia y no otra cosa.

Que sea más barato o más caro no nos confunda.

Un seguro pude ser muy barato, pero si los capitales, coberturas y descripciones no se ajustan a la realidad de nuestro estanco, nos puede salir carísimo.

Repasemos y dediquemos tiempo a que nuestra póliza se ajusta a nuestro riesgo.

El riesgo del postventa

Es obvio que una sucursal bancaria no es un punto especializado en seguros.

Ni su personal ni la entidad lo son.

En caso de que tengamos un siniestro nos facilitarán un teléfono 900, en el mejor de los casos, para llamar y hablar con la máquina operadora de turno.

La cuestión es muy sencilla… imaginemos que tenemos un siniestro importante, nos sustraen total o parcialmente las mercancías de tabaco de nuestro estanco.

Será en ese momento y no antes cuando nos daremos cuenta de donde nos hemos metido.

Desde la experiencia podemos asegurar que podemos tener diferencias iniciales con la aseguradora.

Solo basta ver la factura de una saca para darnos cuenta de la dificultad de interpretación de la misma: IVA, recargo de equivalencia, etc. y por tanto la dificultad de una valoración ajustada a la pérdida real.

No solo tenemos el problema de la sustracción del robo, sino que además el banco que intermedió la póliza no es un profesional del seguro, tan solo lo comercializa.

El sector bancario está sobredimensionado tanto de sucursales como de personal.

Sector Bancario

Sector Bancario

Seguramente, es uno de los sectores que está pendiente de una reconversión y una adaptación a los nuevos tiempos de mayor calado.

Mientras tanto, deben de rentabilizar esa enorme estructura con la venta de todos los productos que les mejore sus maltrechos resultados.

Eso nos parece muy bien, pero que no sea haga sobre las costillas de sus clientes y acosta de ellos.

Un modesto consejo del que suscribe estas líneas: dedíquense a lo suyo.

Zapatero a tus zapatos.